Barrio a barrio: qué calles de Madrid tienen más tiendas independientes que franquicias

Hay una frase que se oye mucho en las conversaciones de portal: «esto ya parece un aeropuerto». La dice gente que lleva treinta años bajando a la misma calle y que ve cómo, poco a poco, los rótulos se van repitiendo de una ciudad a otra. La sensación existe, y es fuerte. Lo que casi nunca hay es un número al lado.
Así que vamos a contarlo. Literalmente: bajar a la calle, mirar los bajos uno por uno y apuntar. No hace falta ninguna herramienta rara ni acceso a bases de datos municipales. Hace falta un rato, calzado cómodo y ponerse de acuerdo antes en qué cuenta como qué, que es la parte donde todo el mundo discute.
El método, para que cualquiera pueda repetirlo
La regla básica: se camina una acera entera de punta a punta del tramo elegido, se vuelve por la otra y se anota cada local con puerta a la calle. Cada uno entra en una de tres casillas: cadena, independiente o local vacío. Lo que está en un centro comercial o en una galería interior no cuenta, porque ahí la comparación deja de ser justa.
Qué cuenta como cadena
Aquí conviene ser estricto y no dejarlo al ojo. Nosotros usamos este corte: cadena es todo negocio con cuatro o más locales abiertos con el mismo nombre, sea propiedad de una empresa o sea una franquicia con dueño distinto en cada puerta. El criterio no es quién cobra, es si el rótulo se repite. Al vecino que pasea le da igual la estructura societaria: lo que ve es el mismo cartel otra vez.
Las dudas que van a salir sí o sí
- La mini-cadena de barrio. La panadería que tiene tres locales en el mismo distrito, todos llevados por la misma familia. Con el corte de cuatro se queda del lado independiente, y nos parece bien: sigue siendo un negocio de aquí.
- La franquicia con dueño del barrio. Cuenta como cadena. Duele, porque el dueño es un vecino que se ha jugado sus ahorros, pero el rótulo es de otro y el surtido lo decide otro.
- Bancos, farmacias, loterías y estancos. Fuera del recuento, en una columna aparte. Están donde están por razones que no tienen nada que ver con el comercio (licencias, concesiones, regulación) y distorsionan el porcentaje.
- Bares y restaurantes. Se apuntan, pero en su propia lista. Mezclar hostelería con tiendas es la forma más rápida de sacar un dato que no significa nada.
- Locales vacíos. Se cuentan aparte y no entran en el porcentaje. Interesan para otra conversación.
Un aviso práctico: hay que ir un día laborable por la mañana. En sábado por la tarde y en agosto salen cifras raras, porque el pequeño cierra y la cadena no.
Las cuatro calles del primer recuento
Hemos elegido cuatro ejes comerciales que representan cuatro Madrid distintos. Estos son los tramos, para que quien quiera sumarse cuente exactamente lo mismo:
Fuencarral, entre Gran Vía y la glorieta de Bilbao
Peatonal, muy transitada y con alquileres de otra liga. Es el escaparate de moda urbana de la ciudad y se nota en los rótulos: mucha marca internacional con tienda insignia, mucho escaparate diseñado en otro país. Metro: Gran Vía, Tribunal y Bilbao. Aviso para quien cuente aquí: hay locales de dos plantas y esquinas con doble puerta, y es fácil apuntar el mismo negocio dos veces.
Bravo Murillo, de Cuatro Caminos a Tetuán
Una de las calles más largas de Madrid y probablemente la que mejor resume el comercio de trabajo diario: reformas, telefonía, alimentación, textil, envíos de dinero, bazares. Conviene partirla en tramos por bocas de metro (Alvarado, Estrecho, Tetuán, Valdeacederas) y contar uno por sesión, porque de una sentada no sale.
Alcalá, en el tramo Goya–Ventas
La calle más larga de la ciudad, con un carácter que cambia por completo cada pocas manzanas. El mismo eje pasa de zona de alquiler alto a comercio de barrio en cuestión de metros, y por eso es la más interesante de las cuatro: aquí el porcentaje se mueve dentro de la propia calle.
General Ricardos, en Carabanchel
El eje comercial de toda la vida del distrito, con Oporto y Vista Alegre como referencias. Mercerías, arreglos de ropa, ferreterías, fruterías, tiendas de barrio con el nombre del dueño en el rótulo. Es la calle donde esperamos el porcentaje más alto de independientes de las cuatro, y también donde el recuento se hace más largo, porque hay muchísimo local pequeño por metro.
Cómo apuntar sin volverse loco
Con el móvil basta. Una nota por tramo, una línea por local: número de portal, nombre del rótulo y una letra (C de cadena, I de independiente, V de vacío). Foto de la acera cada veinte metros, para poder revisar después las dudas sin volver a bajar. Al terminar, se cuentan las letras y sale el porcentaje.
Si te da pereza empezar la hoja desde cero, en niar.app hay fichas de negocios locales organizadas por zona que sirven de punto de partida para saber qué te vas a encontrar antes de bajar.
Por qué el resultado va a incomodar a alguien
Sospechamos hacia dónde apunta el recuento: cuanto más cara es la calle, más se parece a cualquier otra calle cara de cualquier otra ciudad. Y cuanto más lejos del centro, más nombres propios en los rótulos. Pero sospechar no es contar, y hasta que no estén las cuatro listas cerradas no vamos a publicar ninguna cifra. Un porcentaje inventado sería exactamente igual de inútil que la frase del portal.
Quien quiera sumarse, que elija su calle, aplique estas reglas y nos mande la lista. La idea es publicar el ranking con los tramos, las fechas del recuento y quién contó cada uno, para que cualquiera pueda ir detrás a comprobarlo. Mientras tanto, hay algo que se saca del paseo aunque nunca llegues a sumar la columna: te enteras de la mitad de las tiendas de tu propia calle por las que llevas años pasando sin mirar.