Locales vacíos en Madrid: cómo saber cuántos hay en tu distrito (y en qué calles se nota)
Todos tenemos ese local en la cabeza. El de la esquina, el que fue mercería y luego papelería y luego nada, con el papel de periódico pegado por dentro del escaparate y el buzón lleno de publicidad. Y cuando sale el tema en la frutería, siempre hay alguien que dice que el barrio está muerto y alguien que dice que qué va, que ahora hay más movimiento que nunca. Los dos tienen razón a medias, porque los dos están hablando de las cuatro calles por las que pasan.
Resulta que eso se puede mirar. El Ayuntamiento de Madrid tiene un censo de locales de la ciudad, local por local, con su dirección, su distrito, su barrio, el rótulo que tiene puesto en la fachada y una columna que dice en qué situación está: abierto, cerrado, en obras, pasado a vivienda. Está publicado en el portal de datos abiertos y se descarga gratis. No hace falta pedir permiso a nadie ni ser informático.
Qué hay exactamente en ese censo
Es un fichero grande, de esos que abres con una hoja de cálculo y tarda un rato. Cada fila es un local. Y cada local trae, entre otras cosas:
- Distrito y barrio, con su nombre, no solo el código.
- La calle y el número donde está, más las coordenadas.
- La situación del local: si está en funcionamiento, si está cerrado, si está en obras o si ha dejado de ser local.
- El rótulo, o sea, el nombre comercial que figura en la puerta.
- La actividad, clasificada por epígrafes: comercio de alimentación, hostelería, peluquería, taller, lo que sea.
- El tipo de acceso, que distingue el local a pie de calle del que está dentro de un mercado o de un centro comercial.
Con esas columnas ya puedes hacer la cuenta que te interesa: cuántos locales hay en tu distrito y cuántos de ellos no tienen actividad. Se filtra por distrito, se cuentan las filas por situación y se divide. Es una división, nada más.
Cuidado con lo que llamamos «vacío»
Aquí conviene ir despacio, porque el censo no dice «vacío», dice otras cosas, y no todas significan lo mismo para el barrio.
Un local marcado como cerrado puede llevar diez años con el papel de periódico o puede haber echado la persiana el mes pasado. Un local en obras suele ser buena señal: alguien ha pagado una fianza y está reformando. Un local que ha pasado a uso vivienda ya no volverá a ser tienda, y sin embargo cuenta como local en muchos listados antiguos.
También hay trampa por el otro lado. Hay bajos que figuran como activos y que en realidad son almacén de una empresa, oficina con la persiana medio bajada o trastero con licencia. Por la calle parecen huecos, en el fichero no lo son. Por eso el dato y el paseo se corrigen mutuamente: el fichero te dice dónde mirar, y luego hay que ir a mirar.
Comparar centro y periferia sin hacer trampa
La comparación entre distritos es la parte donde más gente se equivoca, y casi siempre por lo mismo: comparan números absolutos.
Centro tiene muchísimos más locales que Vicálvaro o que Barajas, por historia y por densidad. Si cuentas cuántos hay cerrados en cada sitio, Centro sale mal parado siempre, y no significa nada. Lo que hay que comparar es el porcentaje sobre el total de locales del propio distrito. Y aun así, mejor mirar dos cosas más:
- Locales por habitante, cruzando con el padrón. Un distrito con pocos locales y todos abiertos no está necesariamente mejor servido que uno con muchos y algunos huecos.
- El reparto por barrios dentro del distrito. Salamanca no es lo mismo en Recoletos que en la parte alta de Guindalera. Latina no es lo mismo en Puerta del Ángel que en Aluche. La media del distrito esconde justo lo que quieres saber.
Bajar a la calle concreta
Esta es la parte divertida. Como el censo trae calle y número, puedes ordenar por vía y ver los huecos en fila. Cuando aparecen tres, cuatro o cinco números seguidos con la situación en cerrado, ahí tienes un tramo hueco de verdad, de esos que se notan al caminar porque cambia hasta la luz de la acera.
Merece la pena hacer el ejercicio con los ejes que todo el mundo tiene en la boca: Bravo Murillo en Tetuán, Alcalá en su tramo de Ciudad Lineal, Marcelo Usera, Fuencarral y Preciados en el centro, la calle Toledo bajando hacia Puerta de Toledo. Filtra por esa vía, ordena por número y mira dónde se acumulan los cierres. A veces el hueco no está donde la conversación de bar lo coloca, sino dos manzanas más allá, en la calle paralela que nadie pisa porque no lleva a ninguna parte.
Para qué sirve todo esto si no eres del gremio
Si estás pensando en montar algo, para saber si la calle que te gusta tiene un hueco puntual o un problema de fondo. Si vives allí, para tener un argumento cuando en la asociación de vecinos se hable de aparcamiento, de terrazas o de qué pedir al distrito. Y si simplemente te interesa el barrio, porque ver el mapa de lo que ha cerrado explica bastante bien por dónde se ha ido moviendo la vida de la zona en los últimos años.
Y luego está lo contrario, que es lo que a nosotras nos gusta más: buscar lo que sigue abierto. Ahí el fichero también sirve, filtrando por barrio y por actividad, aunque para el día a día es más cómodo tirar de un listado de negocios de la zona como el de niar.app y quedarte con los que te pillan a mano.
Descárgate el censo, filtra tu distrito y luego date el paseo con la lista en el móvil. Vas a encontrar dos o tres persianas bajadas que no habías registrado, y también alguna tienda que llevaba años delante de tus narices y a la que no habías entrado nunca.