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Mercadillos de Madrid día a día: dónde y cuándo se pone cada uno

· revisado el · aitor
Mercadillos de Madrid día a día: dónde y cuándo se pone cada uno

Un domingo de junio, en Ribera de Curtidores, con la cuesta abajo hecha un tapón de gente y el brazo en alto para que no te robaran el móvil, un señor que vendía cinturones nos dijo la frase que dio origen a este artículo: «Esto que buscas lo tienes el jueves en Vía Lusitana, sin empujones y cinco euros más barato».

Tenía razón. Y no era un secreto de iniciados: está en el listado del Ayuntamiento, ahí, público, desde siempre. Madrid tiene veintiséis mercadillos periódicos repartidos por quince de sus veintiún distritos. El Rastro es solo uno. Enorme, con más de mil trescientos puestos autorizados, pero uno.

Los otros veinticinco se montan entre semana, casi todos por la mañana. Llegan las furgonetas sobre las siete, se levantan los toldos, y hacia las nueve ya se puede comprar. A las dos empiezan a recoger. Si vas a las tres, te encuentras la calle barrida y ni rastro.

Lunes: Carabanchel y Vallecas abren la semana

El lunes es día tranquilo, de vecindario puro. En Carabanchel se ponen dos: uno pequeñito en la calle Gorrión, quince puestos contados, y otro bastante más grande en el Camino de las Cruces, en Carabanchel Alto, con medio centenar. Alimentación, ropa, cacharrería, herramientas.

En Puente de Vallecas, el de la calle Aragoneses, con casi setenta puestos. Fruta, verdura, textil. Es el clásico mercadillo de hacer la compra de la semana, no de pasear.

Martes: el día con más oferta repartida

El martes se despliega por media ciudad. En Hortaleza, el de la calle Alcorisa, en Canillas, ronda el centenar de puestos y es de los mejores para fruta y verdura de la zona norte. En San Blas-Canillejas, la calle Arcos de Jalón, con otros ochenta.

En Villa de Vallecas, el de Sierra Gorda es una miniatura: once puestos. Se recorre en diez minutos, pero para el que vive al lado es el mercadillo de su vida.

Y en el Centro, la plaza del Campillo del Mundo Nuevo —justo encima de La Latina, en la Cornisa— monta martes y sábados unos ochenta y cinco puestos de ropa y complementos. Es la alternativa sensata al Rastro para quien quiera revolver tranquilo, a dos manzanas del mismo barrio.

Miércoles: el turno del norte

El miércoles es el día flojo del calendario y solo se pone uno: Fuencarral-El Pardo, entre las calles Santa Ana y San Cugat del Vallés, junto al casco viejo de Fuencarral. Unos setenta puestos con fruta, flor cortada, ropa y cosas para la casa. Metro Fuencarral y andando.

Jueves: el día grande de la venta ambulante

Aquí está la sorpresa. El jueves es, con diferencia, el día con más mercadillos de Madrid, y casi nadie lo sabe.

Viernes: dos citas con carácter

En Ciudad Lineal, la calle Gandhi, en La Almudena, junta medio centenar de puestos. Se llega en metro por García Noblejas o por La Almudena, y es de los que mantienen ese ambiente de charla larga entre el frutero y la clienta.

El otro es una joya rara: El Pardo, calle San Leandro. Treinta y pocos puestos en un pueblo que técnicamente es Madrid pero no lo parece. Se puede hacer plan completo: mercadillo por la mañana y paseo por el monte.

Sábado: mercadillo y vermú

El sábado se reparte por los extremos de la ciudad. En Barajas, la calle Ayerbe reúne noventa y cuatro puestos junto al casco antiguo. En Latina, la avenida del General Fanjul. En Usera, la avenida de Orcasur. En Villaverde Alto, el paseo de los Ferroviarios. Y repiten el de Santa Genoveva, en Ciudad Lineal, y el del Campillo del Mundo Nuevo, en Centro.

El de Barajas tiene una ventaja que se agradece: acabas la compra y te sientas en una terraza de la plaza del pueblo, que sigue siendo una plaza de pueblo.

Domingo: los tres gigantes

El Rastro, en Ribera de Curtidores, de nueve a tres, domingos y festivos. Ese ya lo conoces.

Lo que quizá no sabías es que el mismo domingo se ponen otros dos monstruos. En Tetuán, la avenida de Asturias, con más de doscientos cincuenta puestos, domingos y festivos por la mañana. Y en Entrevías, la Ronda del Sur, con cerca de doscientos setenta y cinco puestos, de nueve a dos. Se llega en Cercanías bajando en El Pozo. Es donde va la gente a comprar de verdad: ropa a precios que en el centro ya no existen, calzado, menaje, cajas de fruta enteras.

Completan el domingo Hortaleza, en la carretera de la Estación, junto a la UVA, con un centenar de puestos, y el de la Colonia Marconi, en Villaverde.

Un par de cosas antes de ir

Lleva efectivo y billetes pequeños. Ve pronto, entre las nueve y las once, que es cuando está todo puesto y todavía se puede andar. Y si vas por fruta, la última hora tiene su premio: a partir de la una y media empiezan a bajar precios para no cargar de vuelta.

Estos veintiséis son los autorizados y estables, los que se montan pase lo que pase. Al lado de cada uno suele haber comercio fijo que aguanta gracias precisamente a ese día de la semana: la mercería, el bar, el bazar. Si te da por explorar tu distrito con calma, en niar.app puedes ver qué tiendas tienes cerca antes de salir de casa.

Y luego está lo mejor de todo: el día que descubres que el mercadillo bueno lo tenías a diez minutos andando y llevabas años cruzando Madrid entero para ir al Rastro.