Malasaña ha cambiado tres veces de piel en veinte años y sin embargo hay locales que siguen exactamente donde estaban. No son los que salen en las guías. Son los que usa la gente que vive ahí.
Este es un recorrido por zonas, para que puedas hacerlo andando sin dar vueltas.
Alrededor de la plaza del Dos de Mayo
Es el corazón del barrio y el sitio donde mejor se ve la mezcla: bares nuevos con terraza y, en la misma acera, mercerías que llevan ahí desde antes de que nadie dijera «Malasaña».
Qué buscar por aquí: mercerías y tiendas de labores. Quedan varias en las calles que salen de la plaza —Velarde, Daoíz, San Andrés— y son el sitio donde encontrar botones sueltos, cremalleras a medida y arreglos que en una cadena no te hacen. Si has intentado alguna vez sustituir una cremallera de una cazadora, ya sabes lo que valen.
Y también: las tiendas de discos de vinilo, que en este barrio no son nostalgia sino un negocio que nunca llegó a cerrar del todo. Se concentran alrededor de la calle del Espíritu Santo.
Calle Fuencarral y alrededores
La parte más comercial y la más cambiada. Aquí la lógica es distinta: las cadenas se han quedado con la calle principal y el comercio propio se ha metido en las bocacalles.
Consejo práctico: no busques en Fuencarral. Busca en las calles que la cruzan. Es donde están las tiendas de ropa de diseñadores pequeños, las zapaterías con arreglos y las tiendas de segunda mano seleccionada, que en Malasaña son bastante mejores que la media de Madrid.
La zona de San Bernardo
La frontera del barrio y la más tranquila. Aquí sobrevive el comercio de necesidad, que es el que de verdad sostiene un barrio: fruterías, pescaderías, panaderías de horno propio, ferreterías.
Las ferreterías de Malasaña merecen párrafo aparte. Son el ejemplo perfecto de por qué el comercio de barrio no ha muerto: entras con un tornillo raro en la mano, se lo enseñas a alguien que lleva treinta años detrás del mostrador, y sales con el tornillo correcto en dos minutos. Eso no se puede pedir por internet.
Corredera Baja y Corredera Alta de San Pablo
La zona con más densidad de tiendas pequeñas por metro cuadrado del barrio, y la que menos ha perdido.
Qué hay: librerías de viejo, tiendas de instrumentos musicales, talleres de encuadernación, tapicerías. Es la calle de los oficios. Si necesitas que alguien arregle algo que en teoría ya no se arregla, empieza por aquí.
Cómo hacer el paseo
Sale bien empezar en la plaza del Dos de Mayo, bajar por Velarde hasta Fuencarral, cruzar y meterse por las bocacalles, y terminar en las Correderas. Son unos cuarenta minutos sin pararse y una mañana entera si te paras, que es de lo que se trata.
Horarios: el comercio de barrio de Malasaña cierra a mediodía —de dos a cinco, más o menos— y muchos no abren los sábados por la tarde. Ir un sábado a las siete es la mejor forma de encontrarlo todo cerrado.
Por qué esto importa
Malasaña es el laboratorio de lo que pasa cuando un barrio se pone de moda: suben los alquileres, los locales rotan cada dos años y lo que queda son cadenas y bares. Que sigan abiertas una mercería, una ferretería y una tapicería en las mismas calles no es casualidad ni romanticismo. Es que hacen algo que nadie más hace.